Al observar los logros de los atletas de élite, se puede tener la impresión de que llevan entrenando «toda la vida». Esta afirmación no está del todo alejada de la realidad, ya que muchos de ellos practican su disciplina desde una edad muy temprana. Por lo tanto, surge la pregunta: ¿cuándo se debe interesar a un niño por el deporte?
¿Existe un límite de edad a partir del cual se pueda intensificar la actividad física y orientar el entrenamiento del niño hacia una disciplina específica?
¿A qué edad se debe interesar a los niños por el deporte?
El deporte es un concepto amplio. Asumiendo que se trata de un conjunto de diversas formas de actividad física, se puede interesar a un niño en él ya desde su infancia, por ejemplo, yendo a la piscina. Este tipo de hábitos —además de tener un impacto positivo en su desarrollo— también ayuda a fortalecer el vínculo entre el niño y sus padres.
El periodo clave en la vida de un niño desde la perspectiva de la actividad física es la etapa comprendida entre los 3 y los 7 años. Durante este tiempo, el niño experimenta un desarrollo intensivo tanto del sistema físico como del nervioso. Además, desarrolla capacidades físicas útiles para deportes específicos. Por esta razón, durante este periodo los niños son extremadamente móviles y activos, lo que ayuda a orientarlos hacia disciplinas deportivas concretas.

En las recomendaciones oficiales de la Sociedad Polaca de Medicina Deportiva, podemos leer que hasta los 6 años, el niño debe practicar disciplinas deportivas basadas en formas naturales de movimiento a través del juego. El niño debe sentir alegría, satisfacción e interés por el movimiento enfocado al desarrollo general.

¿A qué edad es mejor empezar a entrenar?
No existen pautas estrictas sobre cuándo un niño puede empezar a entrenar una disciplina específica. Sin embargo, la Sociedad Polaca de Medicina Deportiva señala que hasta los 10 años, el niño debe practicar disciplinas que desarrollen la coordinación motora, la agilidad, la velocidad y la dinámica, pero sin sobrecargar el sistema musculoesquelético.
A su vez, entre los 10 y los 15 años, el niño puede practicar disciplinas que desarrollen la resistencia y la fuerza. A partir de los 15 años, se pueden introducir en el entrenamiento ejercicios que carguen selectivamente el sistema musculoesquelético, como los ejercicios de fuerza estática.

A pesar de las recomendaciones, no debemos olvidar que el momento de interesar a un niño por el deporte está determinado principalmente por factores individuales.
¿Cómo puedes interesar a tu hijo por el deporte?
Los niños muestran desde pequeños ciertas tendencias a practicar disciplinas específicas y a realizar determinados movimientos. Por lo tanto, la elección del deporte debe responder a sus intereses y predisposiciones para que puedan obtener alegría y satisfacción del entrenamiento.
Los padres y tutores deben ser pacientes y comprensivos. La actividad física debe ser ante todo entretenimiento. Las expectativas demasiado altas y la presión excesiva sobre un niño pueden dar lugar a una falta de progreso deportivo, al abandono total del entrenamiento o incluso al deterioro de las relaciones con los padres. La regla clave es que el niño debe primero divertirse con una disciplina deportiva y solo después pensar en el éxito. Esta regla también se aplica a los adultos. Para lograr este objetivo, es mejor equipar la casa o el jardín con elementos de gimnasia, como espalderas de entrenamiento, barras de dominadas, muros de escalada, etc. ¡Los accesorios de gimnasia permiten el desarrollo psicofísico, preparan el cuerpo para entrenamientos más intensivos y, sobre todo, proporcionan una gran diversión para toda la familia!

