Entrenamiento en habilidades sociales para niños con síndrome de Asperger

Asperger Syndrome

Los síntomas más importantes del síndrome de Asperger son:

  • falta de disposición o incapacidad para cooperar en grupo,
  • alteraciones en el área de la interacción social,
  • alteraciones del lenguaje y del habla (por ejemplo, habla pedante y rígida, dificultades para la correcta comprensión del lenguaje, principalmente en sus significados metafóricos),
  • comportamientos rutinarios e inalterables,
  • intereses fuertemente restringidos (por ejemplo, interés obsesivo en un solo campo muy concreto),
  • torpeza motora (no siempre se presenta),
  • problemas en la comunicación no verbal (por ejemplo, expresión facial escasa, dificultades para mantener el contacto visual).

¿Qué se puede hacer por los niños con síndrome de Asperger para facilitar su desenvolvimiento en la sociedad?

Mejorar las competencias sociales de los niños con síndrome de Asperger puede comenzar mediante:

  • entrenamiento en comunicación social indirecta (Internet, teléfono, etc.) o directa,
  • terapia de contacto: su esencia consiste en pasar tiempo en compañía de sus iguales y observar patrones de comportamiento correctos (típicos),
  • enseñanza de comportamientos adecuados para situaciones sociales específicas (por ejemplo, reuniones y celebraciones familiares, clases en el colegio, etc.),
  • desarrollo de habilidades en la comprensión de uno mismo, de las demás personas y de las normas y situaciones sociales correlacionadas, así como de las expectativas culturales e interpersonales,
  • rehabilitación en el área de la empatía, la inteligencia emocional y la adaptación emocional a las necesidades y expectativas de los demás.

Las intervenciones terapéuticas también deben incluir el juego simbólico y temático. Cada uno de ellos está estrechamente vinculado a las habilidades lingüísticas y de imitación. Los niños con síndrome de Asperger suelen tener dificultades para jugar en grupo, así como para asumir diferentes roles (especialmente los que se les imponen). También conviene recordar que las reglas de los juegos en equipo pueden resultarles problemáticas. Por esta razón, es muy importante enseñarles poco a poco, pero de forma constante, diferentes formas de juego. Lo ideal es comenzar por lo que más le gusta a cada niño; por ejemplo, ir al parque infantil del jardín. Al principio se puede acudir sin la presencia de otros niños y, solo cuando el entorno le resulte familiar, empezar a introducir a otros compañeros (como primos, amigos de la escuela infantil o del colegio).

El apoyo clave que se debe brindar a un niño con síndrome de Asperger es animarlo de manera constante a relacionarse en grupo. Una excelente idea para incentivarlo puede ser crear un gimnasio en casa o un rincón de juegos, ya que en un espacio familiar le resultará más sencillo superar los obstáculos que a veces le cuesta afrontar al establecer y mantener relaciones sociales con otros niños.

Un juego de imitación sencillo y bien conocido enseña a trabajar la atención consciente de forma eficaz. Para hacerlo más atractivo, se pueden confeccionar juntos máscaras temáticas o preparar disfraces y accesorios.

Es igualmente importante enseñar al niño qué decir y en qué momento hacerlo. La solución óptima es apoyarse en ejemplos concretos extraídos de la vida cotidiana.

Modelar interacciones bidireccionales es otra de las competencias en las que se debe trabajar. En este caso, el juego de imitar y adivinar puede dar muy buenos resultados.

Jugar juntos es uno de los aspectos más importantes de la educación. Los niños con síndrome de Asperger suelen jugar de una misma manera, estrictamente definida y esquemática. Por ello, es necesario procurar que, de forma gradual y en la medida de sus capacidades, comiencen a romper esa rutina desarrollada en soledad. Por ejemplo, si a un niño le gusta jugar con bloques de construcción, es preciso proporcionarle un conjunto lo suficientemente grande y la compañía adecuada para que, con el tiempo, aprenda a construir torres u otras estructuras junto a otros niños. Por supuesto, la integración y la cooperación llegarán con el tiempo, por lo que lo más importante es no desanimarse ante los primeros contratiempos y mantener la constancia en las acciones planificadas.

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