El autismo es un trastorno generalizado del desarrollo infantil. Sus causas son de naturaleza neurobiológica. Dentro de su espectro, pueden aparecer diversas irregularidades (por ejemplo, dificultades en la comunicación, déficits en el desarrollo social, patrones rígidos de intereses y actividades). Además de la terapia profesional, el contacto estrecho con la familia es extremadamente importante. El juego y el ejercicio compartidos son una forma fantástica de profundizar las relaciones y ayudar a «abrir» al niño a todo lo que existe fuera de su mundo interior.
¿Por dónde empezar?
El tiempo es crucial, ya que cada mes sin ejercicios ni terapia profundiza los trastornos y déficits con los que el niño y su familia luchan a diario. Además de la terapia prescrita por un especialista, vale la pena pasar el mayor tiempo posible con el niño. El juego y la actividad física son, en este caso, lo mejor que puedes ofrecerle.
Debes guiarte por tu propia intuición, una observación cuidadosa y las experiencias pasadas. Nunca se debe forzar a un niño a hacer nada. Los tipos de actividades compartidas deben basarse en las preferencias existentes del niño.
Por lo tanto, si el niño disfruta jugando al aire libre, es importante crear las mejores condiciones posibles para ello. Un parque infantil de jardín resultará sin duda muy útil. Para los meses de invierno, puedes invertir en columpios de interior, espalderas o incluso una zona de juegos en casa.

Las relaciones con los hermanos y sus iguales son igual de importantes. Por ello, el niño no debe ser aislado ni sobreprotegido del mundo exterior. Debemos hacer todo lo posible para garantizar que se sienta cómodo en él y sea capaz de desenvolverse libremente según sus capacidades. Desarrollar habilidades sociales, formar un sentido de identidad, mejorar las capacidades motoras y psicosociales: todo esto se puede lograr a través del juego y el ejercicio.
¿Qué tipo de juegos y ejercicios ayudan a un niño con autismo?
La elección de las actividades siempre debe consultarse con el médico que atiende al niño. También puedes consultar a un fisioterapeuta, educador o psicólogo que trabaje con niños en el espectro autista. Igualmente, vale la pena inspirarse en la literatura profesional y en las experiencias de otros padres.
A continuación se muestran ejemplos seleccionados de juegos y ejercicios que pueden resultar de ayuda.
Ejercicios que desarrollan la confianza en uno mismo y la sensación de seguridad en el contacto con los demás
- “El túnel” – una actividad de juego en la que el niño gatea a través de un túnel preparado por los demás.
Ejercicios para el desarrollo de la conciencia corporal
- Gatear o realizar diversos movimientos mientras se está tumbado en una colchoneta de gimnasia.
Ejercicios creativos
- Actividades enfocadas en desarrollar aspectos del movimiento inspirados por otros miembros del grupo (hermanos, compañeros, etc.).
Ejercicios para fomentar el contacto social y la cooperación
- Jugar juntos con una pelota o un globo.

Juegos en movimiento con los padres
Estos combinan las actividades cotidianas con la diversión. No requieren habilidades ni equipamientos especiales.
Algunos ejemplos incluyen:
- Juegos con mantas (balancear, tirar, rodar).
- Juegos grupales clásicos como “El oso dormilón” o “El corro de la patata”.
- Juegos con bolos o pelotas sensoriales.
- Juegos al aire libre, como buscar “tesoros” ocultos en el bosque.

Juegos de manipulación (ejemplos seleccionados)
Juegos de “cargar y descargar” – sacar objetos de un recipiente y volver a meterlos.
Explorar diferentes formas y texturas.
Ensartar cuentas o botones.
Rasgar papel juntos.
Construir con bloques.

Juegos temáticos – basados en los intereses y preferencias del niño
- Jugar a la cocina: preparar los “platos” favoritos utilizando utensilios de juguete.
- Juego de rol: jugar a las cocinitas, a la escuela, a las tiendas o al hospital.
Juegos de construcción
- Amasar, dar forma a la plastilina o a la masa de sal.
- Combinar elementos coincidentes – construir con bloques o hacer rompecabezas.

Cada tipo de juego y los ejercicios integrados en él ayudan a desarrollar las habilidades psicomotoras del niño.
La clave de su efectividad reside en la regularidad y el nivel de entusiasmo con el que se realizan estas actividades — tanto por parte del niño como de los adultos involucrados.

